Serrania de Ronda
 
 
Faraján
 

El pueblo de Faraján descansa contra las laderas arboladas, que incluyen alcornoques, pinos, castaños y encinas, los cuales crean el ambiente perfecto para el corzo y numerosos mamíferos pequeños.  A los pies del valle, el río Genal se fusiona con el Balaztaz y afluentes del Guadarín, haciendo de este el lugar ideal para la pesca de truchas y barbos.

Las vistas abarcan las montañas esculpidas de la Serranía de Ronda, un área de excepcional belleza. Los parques nacionales de la Sierra de las Nieves y la Sierra de Grazalema protegen a esta singular geología, flora y fauna, lo que ayuda a proporcionar el hábitat perfecto para las aves migratorias que llegan cada año. Estas aves y las rapaces permiten que los entusiastas observadores de aves puedan ver miles de estas especies en su viaje migratorio.

El nombre deriva de una palabra árabe que significa "Lugar Placentero". Es un pueblo típico de los pueblos de montaña de la zona, con sus casas bajas y encaladas, que llevó a Ernest Hemingway a describirlo como un pueblo parecido a "un cisne blanco sobre un estanque de esperanza." Casi todas las calles conducen a la Plaza de la Constitución, recientemente pavimentada y plantada de árboles de limón. La Plaza es el centro de la vida social de la ciudad, y también donde se encuentran la iglesia y el Ayuntamiento.

 

Las primeras personas que se establecieron aquí, hasta donde se sabe, fueron los moros. A la zona se trasladaron diferentes tribus, entre ellas los Magilas, los Gumaras, los Bahiríes, los Habibies y los Hawaras. Algunas de estas tribus vivían lado a lado con los grupos minoritarios de judíos y cristianos que había llegado a la ciudad como prisioneros capturados en las batallas locales. Todos ellos vivían en pequeñas comunidades llamadas alquerías, las más importante de las cuales son Albalaxtear, Balastar, Chúcar, Cenajen y Castillejo.

Después de la conquista de Ronda, todos estos centros urbanos fueron abandonados y sus habitantes se trasladaron a Faraján, el cual después se integró al área administrativa de Ronda. Con la expulsión de los moriscos en el siglo XVI, la zona quedó prácticamente despoblada, hasta que las familias cristianas de otras áreas se establecieron en el lugar. El 30 de octubre de 1814, el rey Fernando VII concedió a Faraján el "Real Privilegio de Villa, como recompensa por su lealtad y sacrificio durante la Guerra de Independencia contra los franceses." En la misma carta enviada por el rey, se otorgó permiso para que la ciudad utilizara el escudo de armas de la Corona española con las palabras "muy noble y muy leal Villa de Faraján."

Faraján es uno de los pocos pueblos en esta región que recibió la categoría de ciudad por Cédula Real en 1814. Esta le fue concedida en reconocimiento a la lealtad y al sacrificio mostrados por el pueblo durante la Guerra de Independencia contra los franceses.

 
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